¿Qué tipo de viaje tenemos con las tecnologías de la información? Esta pregunta puede derivar a analizar los contextos donde desarrollamos y ponemos en práctica nuestras experiencias con la TIC. Cuando hablamos revolución, se genera una cierta expectativa de dependencia hacia el mundo tecnológico. De esta manera, se afirma que más tecnologías podría crear un cambio en las relaciones de enseñanza – aprendizaje.
Una
relación de E-A, como su propio nombre indica, no va a cambiar de manera
radical si complementamos o hacemos de su existencia un uso único de las TIC. Este debate sigue
latente con otro elemento para la práctica docente, el libro de texto. ¿Es acaso
necesario limitar las herramientas con las que enseñamos? Nos encontramos en
una profesión que trabaja con personas, caracterizando de complejidad la singularidad
de cada una. Podríamos citar de ejemplo una operación en la que un
cirujano utiliza meramente un bisturí, ¿sería exitosa la operación? ¿Qué probabilidad tendría de éxito?
La revolución industrial, y dice ser una etapa marcada para eliminar las fronteras, destacando el internet
de las cosas. Esto puede derivar en un nuevo horizonte… ¿la pedagogía de la
información? De igual modo, no podemos olvidar que estamos inmersos,
dependiendo la parte del mundo en el que nos centremos, en el inicio o
desarrollo de la tercera etapa. ¿Significa entonces, ser la cuarta etapa educar
en las TIC?
Cuando
hablamos de nuevas tecnologías, en realidad estamos haciendo referencia a
nuevos usos de esa tecnología. Cuando se hace referencia a gran escala, no
hablamos de las tecnologías que no tenemos alcance, sino a las más usuales como
puede ser un teléfono móvil, un ordenador o una Tablet. De igual modo, la
información nos abunda haciendo náufragos en mar de desconocimiento.
Si
bien es cierto que nos encontramos en una era digital, también lo es que sufrimos
una fuerte carencia educativa en todas las etapas. Esto lo podemos llamar de
dos maneras, a mi parecer, la gran “brecha digital” de la que muchas personas hablan
refiriéndose en gran medida a personas con falta de recursos, o las personas que
se han quedado fuera de este avance tecnológico, como pueden ser aquellos
colectivos que superen la edad adulta. Pero en realidad, ¿a qué nos referimos con brecha? ¿a la falta de procesamiento de la información, o a una edad concreta?
Tenemos una
fuerte controversia en lo que son algunos de los pilares que sostienen nuestra
evolución. Desde la cultura, nos impregnamos de un capitalismo severo, que nos
lleva a ser una sociedad consumista, bien de cosas materiales, o en este caso
de elementos intangibles como es la información. Aquí encontramos un problema,
¿consumimos tanta cantidad por moda, necesidad o satisfacción?
Otro
de los pilares fundamentales, es la Educación. La podemos encontrar en
cualquier sitio, pero vamos a centrarnos en las instituciones educativas. En
primer lugar, tenemos los centros escolares, en los cuales encontramos docentes
de todo tipo. Algunos innovadores, otros reacios pero dialogantes y, no
olvidemos los expertos en decir “tengo muchos años de experiencia para que esto
cambie mi manera de enseñar” Aunque también podríamos acertar más diciendo
instruir, pero mi intención es parafrasear o plasmar de lo que llevamos nutriéndonos
toda nuestra vida escolar. ¿Cuáles son las funciones docentes?
¿Acaso
nuestras leyes educativas nos indican un parámetro exacto para enseñar? Mi
respuesta a esta pregunta es no. Somos libres en cuanto a la manera de educar
que escogemos, pero ojo, que la libertad implica responsabilidad. Desde las Ciencias
Sociales trabajamos con personas, personas singulares y diversas, con
necesidades educativas que a veces coinciden, o a veces son casos únicos y particulares,
pero aquí está la riqueza. Es una gran suerte, y a la vez un gran problema. No
estamos lo suficientemente preparados para poder abordar estos casos de manera rápida
y sencilla. Educamos desde la experiencia, y al menos, debemos ser lo
suficientemente competentes para tener el poder de decisión sobre ti mismo a la
hora de formarte, como a la hora de poner en práctica lo que sabes, y enseñar.
Las
pasmosas dificultades para procesar, clasificar, ordenar, evaluar y
sintetizar entrañas de Internet no provienen de la era digital, proviene de
hacer una obligación el hecho de leer, el hecho de aprender o el hecho
meramente de predicar con el ejemplo. Si no somos capaces nosotros mismos de
discernir entre tantos elementos que encontramos en internet, es un problema
común entre quiénes enseñan y aprenden, porque serán estos los que construyan un
vinculo y, por tanto, una experiencia que a veces servirá como gran ayuda por el
aprendizaje permanente, y otras veces un castigo por la perspectiva en la que
se ha abordado.

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